Jauria: nace el supergrupo del punk argentino

Hace aproximadamente dos años, cuando Ciro Pertusi, cantante de Attaque77 desde casi sus inicios, anunció su retirada de la banda referencia del punk argentino, muchos imaginaron que la carrera solista estaba en ciernes. Sin embargo, las predicciones de buena parte de la prensa se vieron rapidamente descartadas, ya que Pertusi no tardo demasiado en buscar aliados para un nuevo proyecto.

Por esos meses, Raymundo Fajardo, baterista de la banda alternativa que marcó buena parte de los años 90 en Argentina, El otro yo, también dejaba las filas de la banda liderada por los hermanos Aldana, en busca de nuevos rumbos musicales.

La amistad entre Attaque y El otro yo ya había dado sus frutos en esa gira de mediados de los 90, cuando los primeros invitaron a los de Temperley a una gira por todo el país. Al momento de buscar integrantes para ese nuevo proyecto, Pertusi no dudó en convocar a Fajardo, invitación que Ray no pudo rechazar.

Unos meses después, la banda se completaba con Pichu Serniotti, ex guitarrista de Cabezones, y un viejo conocido de Pertusi: Mauro Ambesi, quien fuera bajista de Romanticistas Shaolin’s, el proyecto de Federico Pertusi, hermano de Ciro.

Con el frente ya armado, solo faltaba definir el nombre, que no tardó en llegar. Jauría, en palabras de Pertusi, llegó por decantación, haciendo referencia al acto de juntarse y relacionarse como un todo. Muy rapidamente, se pusieron a trabajar a la par de Jim Wirt, célebre productor que colaboró con Live, Incubus, y la misma Attaque 77, y que puso en primer plano los rabiosos alardes de las guitarras. Al poco tiempo, el disco homónimo con 16 canciones terminaba de grabarse y solo restaban los retoques finales.

El álbum vio la luz los últimos días del 2010, con Adiós a Dios (toda una declaración de principios) como el primer corte difusión con el que Jauría se daba a conocer oficialmente. Con letras que siguen la tónica punk más contestataria y no defraudan a los más adeptos al género, Jauría parece seguir la senda del punk-rock más pensante y cuestionador, ese que propusieron los Clash desde sus comienzos, con un sonido ajustado y preciso que evidencia la veteranía de sus miembros.


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